
Estando en la barra, seguimos conversando, siempre teníamos un tema de conversación entre nuestros labios(y en especial en sus hermosos labios), con el cual podíamos reirnos o ponernos serios, podíamos hablar de tantas cosas sin tabúes ni reproches, esto la hacía una de las chicas más interesantes y asombrosas que había conocido. Pensé que ella cumplió con todos los estándares que una novia para mi gusto puede tener, era inteligente, divertida y algo que fue y es muy importante para mí, Mariana era mi mejor amiga.
Mi whisky se terminó por aguar pues me perdía y me quedaba sin movimientos cada vez que Mariana cogía su copa de martini y se la llevaba a sus carnosos labios, haciendo de esa experiencia la más placentera posible.
Angello llega a la barra donde nos encontrábamos, lo saludamos y por fin me pude percatar lo malo y desagradable que estaba mi whisky y todo lo que se había consumido mi cigarrillo. Angello con un tono misterioso y alcohólico nos dice: "Que pasa muchachos porqué no bailan"; el ambiente era bueno, las luces y la música perfecta para enredar mi cuerpo con el de Mariana en la pista de baile, el único problema era que no tenía ni la más mínima idea de como bailar el tipo de música que pasaban, es más, no sabía bailar ningún tipo de música. De pronto Mariana me manda una de esas miradas, esas con las cuales me hechizaba, y me dice: "Nacho, vamos a bailar"; era imposible negarle esa posibilidad luego de esa mirada, las excusas eran imposibles, asi que fuimos al recinto de baile, donde los cuerpos de los jóvenes, se rozaban y se toqueteaban con un tono atrevido o mejor dicho sexual. Estaban tocando la canción del momento "I Know you want me", mientras Mariana se movía de una forma tan sensual, yo quedaba sin ideas de que hacer en la pista, sentía que hacía el ridículo, y los comentarios que escuchaba o los inventaba en mi cabeza eran: "Miren a ese pavazo, con esa flaquita tan simpática, y tan bien que baila, que desperdicio, carajo". Mariana al percatarse de esto me mira, se sonríe y me dice: "Sigue el ritmo, que la música fluya", yo sin entender nada de lo que me dijo, empiezo a moverme, algo desesperado y descordinado; ahora si estaba haciendo el peor ridículo de mi vida, Mariana se ríe y me dice: "Te amo nacho", me quedé en shock, no sé porque, tal vez porque seguía pensando en el amor que estaba sintiendo por ella, pero no le dije nada, solo le dí un beso en la frente, y subimos a la barra de nuevo pues mi cuerpo estaba cansado de tanto bailar y de hacer el ridículo.

Pido otro whisky, pero esta vez Mariana optó por un solo un vaso con agua, conversamos de lo chistoso que me veía bailando con ella, nos matábamos de risa todo el tiempo, no me importaba ser su payaso de vez en cuando, con tal de verla sonreír, que es tan placentero como estar echado en la puesta del sol con un cigarro entre los dedos, luego de rato se va al baño, pues como siempre quería retocarse y ver si estaba igual de linda como llegó.
Estaba sentado, de pronto se acerca Camila, mi ex enamorada, de la cual no tengo los mejores recuerdos, ya que nuestra relación fue un poco dura, frustrante y jodida; llega y me saluda, bruscamente, estaba totalmente drogada y ebria, inclusive no se podía mantenerse de pie, se sienta a mi lado, y se toma mi medio vaso de whisky de un solo trago, diciendome: "Hay Nachito, nunca pude olvidarme de ti y de tus besos", lanzándose contra mi cara, robándome un beso; es innegable que sus besos me gustaban, error!, solo me excitaban, actuando rápidamente para que nadie notará el altercado, me alejo diciéndole: "Carajo Camila, que haces!", volteo y veo a Mariana solloza, esta me mira y se va corriendo hacía el lugar donde estaban unos amigos, pienso y grito: "Mierda, Camila la jodiste". Al acto corro donde está Mariana.