
Corro hacia Mariana desesperado, agonizando por el pésimo físico que había adquirido en los últimos ciclos de la universidad, Mariana ya estaba con su grupito de amigas, ese tipo de amigas “O sea”; llego algo avergonzado y totalmente arrepentido por lo que pasó, la tomo delicadamente del brazo a Mariana, ella lo saca estrepitosamente y me dice: “Suéltame que quieres!”, y yo temeroso le respondo: “Solo quiero hablar contigo” (….)
Yo: Mariana, de verdad discúlpame hice una estupidez, pero se lanzó contra mi y yo me quedé frío, pero al toque le hice el pare.
M: Si, Ignacio pero lo hiciste, eres una mierda, como me hiciste ese, lárgate hijo de puta.
Yo: Putamadre, Mariana te digo que no fue mi intención, no quiero que esto acabe así.
M: No me jodas Ignacio, dame las llaves de mi auto; que me tengo que ir, voy a jalar a Fabricio.
Yo: Encima te vas con ese huevón, toma Mariana, cuando te tranquilices hablamos.
M: No ya no quiero hablar contigo nunca más, hasta aquí llego lo nuestro.
Se fue con Fabricio que la consolaba ya que toda nuestra conversación se la pasó llorando, me dio tanta ira ver llorar a sus ojos que tanto me gustaban y me embrujaban y más ira me dio que se valla con el estúpido de Fabricio, que desde el colegio se la venía gileando y pensaba que se la ligaría y que sería su paño de lágrimas; lleno de mierda encima entro de nuevo a Queens.
Me siento en la barra, y pido una cerveza, me la tomo con amargura y desazón por todo lo que pasó, prácticamente ni la sentí, estuve solo, cerveza tras cerveza y cigarro tras cigarro, luego de casi dos horas estaba totalmente borracho, no podía caminar, no pensaba, solo me acordaba y tomaba un largo sorbo de cerveza, llega Camila y se sienta al lado mío, parecía mejor y estaba más tranquila, me mira y me dice: “Que pasó Nacho, se amargo tu niñita”, yo solo le dije: “Camila, no me jodas”; pero estaba ahí Camila no se movía de mi lado y cada vez se acercaba más a mi, cuando me di cuenta estaba sentada en mi piernas acariciándome el cabello y rozando su trasero entre mis piernas; trate de sacarla pero mi mente y mi corazón no pensaban, la parte que tomó hegemonía en mí era mi miembro viril, se acerca a mis labios, ya fríos porque sentían que Mariana no estaba a mi lado, y los acaricia acercándolos hacia su boca; me besa, me excito y con toda la ira que tenía dentro la llevo al baño.
Me sigue besando, estamos totalmente excitados, mis manos rozaban su trasero, sus pechos, su entrepierna, sus manos se centraron en mi miembro viril, sentía su olor, , era un olor a puta con cigarro, sus besos sabían a ron, la despeinaba con mis manos, me trataba de hablar, yo no hacia caso y le decía: “No digas nada, sigue”; de pronto le alzo la pequeña falda que llevaba le bajo su ropa interior, ella me desabrocha el pantalón, me baja los boxers que llevaba puesto, entrelazo sus piernas con mis brazos, la alzo y la penetro con cólera, ira; en ese momento no sentía nada; solo las ganas de acabar pronto para terminar con esto; nuestros cuerpos estaban totalmente unidos,mientras gemía ella me decía: “ Puta, Nacho que rico”; y yo: “Si Mariana no sabes como lo disfruto”; de pronto los dos llegamos, y me dice: “Carajo, Ignacio me dijiste Mariana, no jodas”; no le dije nada y salimos del baño, con dirección a mi departamento, para continuar con lo que ya habíamos empezado.
De pronto, siento mi celular que estaba vibrando pues no escuchaba el sonido: veo de lejos el celular que decía: “Mariana Dávila llamando”, pienso y digo mierda que hice, jamás pensé que esa llamada daría un inmenso giro a mi vida.
Yo: Mariana, de verdad discúlpame hice una estupidez, pero se lanzó contra mi y yo me quedé frío, pero al toque le hice el pare.
M: Si, Ignacio pero lo hiciste, eres una mierda, como me hiciste ese, lárgate hijo de puta.
Yo: Putamadre, Mariana te digo que no fue mi intención, no quiero que esto acabe así.
M: No me jodas Ignacio, dame las llaves de mi auto; que me tengo que ir, voy a jalar a Fabricio.
Yo: Encima te vas con ese huevón, toma Mariana, cuando te tranquilices hablamos.
M: No ya no quiero hablar contigo nunca más, hasta aquí llego lo nuestro.
Se fue con Fabricio que la consolaba ya que toda nuestra conversación se la pasó llorando, me dio tanta ira ver llorar a sus ojos que tanto me gustaban y me embrujaban y más ira me dio que se valla con el estúpido de Fabricio, que desde el colegio se la venía gileando y pensaba que se la ligaría y que sería su paño de lágrimas; lleno de mierda encima entro de nuevo a Queens.
Me siento en la barra, y pido una cerveza, me la tomo con amargura y desazón por todo lo que pasó, prácticamente ni la sentí, estuve solo, cerveza tras cerveza y cigarro tras cigarro, luego de casi dos horas estaba totalmente borracho, no podía caminar, no pensaba, solo me acordaba y tomaba un largo sorbo de cerveza, llega Camila y se sienta al lado mío, parecía mejor y estaba más tranquila, me mira y me dice: “Que pasó Nacho, se amargo tu niñita”, yo solo le dije: “Camila, no me jodas”; pero estaba ahí Camila no se movía de mi lado y cada vez se acercaba más a mi, cuando me di cuenta estaba sentada en mi piernas acariciándome el cabello y rozando su trasero entre mis piernas; trate de sacarla pero mi mente y mi corazón no pensaban, la parte que tomó hegemonía en mí era mi miembro viril, se acerca a mis labios, ya fríos porque sentían que Mariana no estaba a mi lado, y los acaricia acercándolos hacia su boca; me besa, me excito y con toda la ira que tenía dentro la llevo al baño.
Me sigue besando, estamos totalmente excitados, mis manos rozaban su trasero, sus pechos, su entrepierna, sus manos se centraron en mi miembro viril, sentía su olor, , era un olor a puta con cigarro, sus besos sabían a ron, la despeinaba con mis manos, me trataba de hablar, yo no hacia caso y le decía: “No digas nada, sigue”; de pronto le alzo la pequeña falda que llevaba le bajo su ropa interior, ella me desabrocha el pantalón, me baja los boxers que llevaba puesto, entrelazo sus piernas con mis brazos, la alzo y la penetro con cólera, ira; en ese momento no sentía nada; solo las ganas de acabar pronto para terminar con esto; nuestros cuerpos estaban totalmente unidos,mientras gemía ella me decía: “ Puta, Nacho que rico”; y yo: “Si Mariana no sabes como lo disfruto”; de pronto los dos llegamos, y me dice: “Carajo, Ignacio me dijiste Mariana, no jodas”; no le dije nada y salimos del baño, con dirección a mi departamento, para continuar con lo que ya habíamos empezado.
De pronto, siento mi celular que estaba vibrando pues no escuchaba el sonido: veo de lejos el celular que decía: “Mariana Dávila llamando”, pienso y digo mierda que hice, jamás pensé que esa llamada daría un inmenso giro a mi vida.

puta lucho la estas haciendo linda... apurate cn lo q sigue, sigue asi como estas!
ResponderEliminargirls! always girls!!!!
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