viernes, 4 de septiembre de 2009

Bésame por última vez

(Aquí esta la cuarta parte de esta cuentucho, para los pocos seguidores que tengo)
Mientras vibraba mi celular, Camila me imploraba que no conteste pues logró ver en mi celular que se trataba de Mariana y sabía que si contestaba tal vez ya no pase nada, y yo sabía que Camila se moría por continuarla, hizo de todo para evitar que conteste, me acariciaba, trataba de besarme me dijo incluso: “Oye, no le hagas caso, es una niña engreída”, pero aunque me dijo eso, no le hice caso pues un presentimiento algo nostálgico y triste apareció por mi cabeza y conteste el teléfono.

-Aló Mariana, ¿que pasó?
-Aló, no Ignacio soy Fabricio, putamadre brother, hemos tenido un accidente con Mariana, mientras manejaba no se percato y nos chocamos contra un poste de luz, estaba llorando por ti huevón; puta esta mal, ven rápido, que esta llamándote.
-Putamadre, todo es mi culpa mierda, ¿Dónde están?
-Estamos camino a tu casa por Vicus.
-Mierda, ahora voy (…)

Con toda la ira encima y Camila preguntándome que había pasado; le digo a Camila: “Putamadre, ya fue todo; vete a la mierda”; salgo de Queens apresurado queriendo estar en un segundo por Vicus para ver como estaba Mariana, tomo un taxi; sentado en el taxi prendo un cigarro y escucho la canción que tanto le gustaba a Mariana; “You and Me de Lifehouse”, pienso en todos los momentos lindos que pasamos, y pensaba en todo lo que le diría, cuando se recupere, que todo va a cambiar y que será la mujer más feliz del mundo, con esto me di cuenta lo importante que era para mi Mariana, y sabía que la amaba con lo más profundo de mi corazón sintiendo que ella debería ser la madre de mis hijos y mi esposa pues pensaba en pedirle que se case conmigo pero nunca pensé en lo que encontraría en Vicus.

Cuando llego solo habían policías y alboroto, todo era un caos, todos estaban con caras extrañas y algo llorosas, Fabricio estaba temblando de miedo pero no veía a Mariana. Bajo del taxi; y encuentro a Mariana tendida en la pista, agonizando, totalmente ensangrentada y gritando de dolor, me acerco a ella, por mis ojos corrían lágrimas de dolor y culpa; grito Mariana! Putamadre tu no puedes estar así, verla tendida en la pista totalmente ensangrentada y gimiendo de dolor me irritó y me hizo sentir un asesino pues yo era el culpable de que ella este así, la abrazo y la arrullo en mis brazos como antes diciéndole que se tranquilice y que todo pasará (…)

-Putamadre Mariana Por qué te tuvo que pasar esto a ti yo soy el culpable de todo.
-No, Ignacio tu no eres culpable de nada; la cagué debí entenderte, pero es que tu nunca me demostraste que en serio me querías, nunca me decías “Te Amo” ni nada.
-Mariana, por favor discúlpame, no quise cagarla, pero Te Amo más que ah mi vida, por favor no me dejes, no puedo imaginarme la vida sin ti, eres muy importante para mí.
-Ignacio, yo no puedo más, por más que lucho ya no puedo, Solo quería verte para nunca olvidarme de tus ojos, ahora te pido que me beses y me digas que me amas (…)

La tomo de su cabello y la beso, diciéndole:”Te Amo y nunca dejaré de hacerlo, pero por favor no te mueras”, luego de eso Mariana cierra los ojos y con su última voz de despedida me dice: “Nos vemos Nachito, Te amo”, su corazón dejó de latir. Mis ojos se llenaron de lágrimas y grito: “No mierdaaaa, porque putamadre, todo es mi culpa”. Cojo su todavía caliente cuerpo, la cargo y camino con ella por la inhóspita oscuridad de la noche, mientras todos me miran; tratando de llevarla al hospital más cercano, pues no creía que Mariana estaba muerta, caigo de rodillas con ella; y lloro; lloro como jamás lo hice en mi vida. Había perdido a la mujer de mi vida.

1 comentario:

  1. Siempre hay algo que decir...aunque algunos como tú, lo dicen mejor que otros como yo... im waiting 4 the other part!We R reading...

    ResponderEliminar