martes, 8 de septiembre de 2009

El primer beso siempre es hermoso

Cierro los ojos y me sumergo en un profundo recuerdo, los cuales vacilaban en el rostro de Mariana, el accidente, la sangre, sus ojos y el temblar de su cuerpo; parecía en otra galaxia, en otro mundo, solo tenía imágenes y los recuerdos que nunca podré olvidar de Mariana.

Recuerdo una vez; salíamos de la universidad, estábamos de la mano; parecía que flotábamos por encima de todos, y que el humo de nuestros cigarrillos nos cobijaba en su espesor y nos permitía tener pisadas tan limpias y seguras, estando ya fuera de la universidad, un pervertido pirañita que caminaba por las afueras de la universidad, tuvo la desvergüenza de gritarle a Mariana: “Amiga que rica estás, porque andas con ese pavazo”, yo escuchando esto, se me revuelve el estómago y la ira que pocas veces tengo, sale incontrolablemente, lanzándome hacia dicho pirañita que media 1.50 metros y pesaba aproximadamente 45 kilogramos, me acuerdo que lo deje casi desfigurado de tanto puños que se estrellaron en su ya, recorrida cara; mis manos ya estaban hinchadas y yo con un físico tan despreciable como un cigarrillo peligrosamente llamado caribe, estaba agotado, y recuerdo que esta piecita de persona, coge una piedra y la estrella contra mi ceja, sale corriendo y a mi me deja totalmente ensangrentado. Cuando me percato Mariana, estaba casi temblando en la esquina, se había quedado en shock, ya que no me caracterizaba por un chico que le guste pelearse, viéndome toda la cara ensangrentada, me lleva corriendo a su casa, para que me cure las heridas. Como olvidar cuando gritaba como niño cuando me colocaba los algodones con alcohol y Mariana con su sonrisa tan exorbitante, se burlaba y carcajeaba de mis delirios de casi una maricona luego de ser golpeada por los policías de turno.

Esta aventura con Mariana lejos de ser algo lindo, lo recuerdo pues fue el día que le dije para que sea mi novia, recuerdo que ya con el ojo parchado y temblando de los nervios conversamos (…)


M: Oye Ignacio, tu si que te arriesgas, pero bueno gracias por defenderme supongo que ahora tendré que llamarte mi héroe.
I: Así parece pues Marianita, jaja…; no sé que me pasó o bueno poco a poco estoy entendiendo que es lo que pasó.
M: ¿Me asustas Nacho que pasó?
I: Nada Mariana, solo que en todo este tiempo de amigos que tenemos, te eh agarrado un cariño muy especial, que ya no es solo el de amigos, y más que tu héroe me gustaría ser tu enamorado.
M: …………… Wau Nacho, me sorprendiste con esto, te cuento un secreto; siempre estuve enamorada de ti, me encantas y claro que me gustaría ser tu enamorada.

Luego de esta pequeña e inolvidable conversación, la tomo de las manos a Mariana, y trayéndola hacia mi pecho, juego con su mentón, y la llevo hacia mis ya fríos labios que fueron calentados por los dulces y tiernos labios de Mariana; mientras uníamos nuestros labios en el más largo y soñado beso, sentía que levitaba y que mi esto sería un paso muy importante en mi vida, aunque no estaba muy consciente de esto, mi instinto de hombre, me hizo sentir que así sería desde aquel Viernes por la tarde, en el cual ose perpetuar sus labios hasta el punto de sentirlos míos y dentro de mi mente.

Ese día luego de salir de su casa, prendí un cigarrillo, y camine por 2 horas, pensando en lo que había pasado, pues aún no lo creía, siempre había querido a Mariana, pero nunca pensé que ella había podido fijarse en mí, luego de que tanto gringuito y pituco ande detrás de ella; aún no puedo recordar como me hice amigo de ella, recuerdo que desde cachimbo, me parecía la chica más simpática de la universidad, de pronto, suena mi celular, era Mariana, diciendo: “Te extraño Nachito, no puedo creer que seamos enamorados, me haces muy feliz. Te quiero mucho”, después de esto pude creer que Mariana era mi enamorada, la chica que tanto me gustó alguna vez estaba conmigo, luego de esto solo esperaba amarla como se lo merecía, cosa que fue un poco difícil no por ella sino por mí.

2 comentarios:

  1. Un consejo hasta de un conejo pendejo... Usa más puntos seguidos para hacer menos pesada la lectura. Cuando escribimos párrafos largos y no usamos más que comas y no puntos seguidos, dejas sin aire al lector. Espero la próxima entrega del cuento...

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  2. buena luchoo! como siempre me ha gustado bastante.

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